Maniquí de Zara renuncia al no soportar la presión de tener que pesar menos de 30 kilos para poder entrar en la ropa que modelaba

México.- Salma Herrera, una ex maniquí de la tienda de ropa “Zara”, reveló para un documental de “Discovery Channel” la presión a la que era sometida en su trabajo para “mantenerse en un peso de 30 kilos o menos” con la finalidad de poder entrar sin problemas en la ropa que modelaba todos los días.

Salma señala que -a diferencia de otros maniquís- los de Zara están diseñados de una forma “tan realista” que pesan lo mismo que un humano, por lo que siempre debía estar a dieta para no engordar ni un solo gramo:

“Otros maniquís están diseñados con un material que los hace pesar máximo 10 kilos, los de Zara en cambio fuimos diseñados de una forma más realista por lo que era nuestro deber conservarnos en cierto peso o de lo contrario nos echarían a la basura. Constantemente nos decían lo importante que era estar delgada para vernos bonitas (según sus estándares de belleza) y todos los días nos pesaban”, comentó.

La figurilla señala que “le infundían presión psicología” para no engordar: “recuerdo una vez que una compañera subió 100 gramos, ese día le dieron un ultimátum y a nosotras nos obligaron a decirle que estaba gorda. Aunque 100 gramos no era nada el gerente le dijo que la ropa ya no le lucia bien, la maniquí se fue llorando y no comió en una semana”, dijo.

Herrera menciona que lo que más le pesaba era ir por la calle y ver los puestos de tacos y otras garnachas: “realmente vivía frustrada, no podía comerme un buen taco ni nada por temor a engordar. No puedo decir que sufrí anorexia porque nunca sentí remordimiento por engordar, era mi trabajo lo que me obligaba a morirme de hambre”, comentó llorando.

La muñeca gigante señala que los gerentes “le lavan el cerebro” a los empleados para hacerlas creer que es “muy glamoroso trabajar y exclusivo ahí” cuando en realidad ganan lo mismo que un empleado promedio:

“Los dueños nos hacen creer que trabajar en Zara es algo es fashion y glamoroso y todos nos van a envidiar por laborar ahí, eso se lo hacen creer tambien a los otros empleados que piensan que por estar doblando ropa ya son diseñadores de moda o modelos. Sinceramente no vale la pena estar en un lugar donde te presionan para no engordar ni un gramo si pagan lo mismo que en otros lugares y no tienes oportunidad de desarrollo, por mi parte decidí liberarme y ahora soy feliz trabajando en una tienda de vestidos Liz Minelli”, puntualizó.

Por: Omar Ariel Cortes

 

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