Abuelita entra en depresión luego de que su nieto rechazara lo que le preparó “porque ya había comido con su otra abue”

México.- Gran tristeza y depresión vivió “Sarita Hernández”, una abuelita del sur del país, luego de que su nieto, un joven de 16 años de nombre Jaime rechazará los alimentos que con tanto amor le había preparado ya que “estaba completamente lleno de la panza porque venía de comer con su otra abuela (por parte de su familia paterna)”.

La señora relata que ya está harta que la otra abuela de su nieto se empeñe en hacerle la competencia al darle de comer:

“No me cae bien la mamá de mi yerno, pero me cae molesta que siempre que Jaimito me va a venir a visitar le da de comer por montones para que rechace lo que le preparé. Yo no sé si son celos o quiere quitarme el amor de mi nietecito, pero no es justo que le preparo su flan y sus enchiladas y siempre las rechaza porque ya vino de comer con la señora Juana (la otra abue). Estoy segura que es un complot para quitarme el cariño de mi nieto”, comentó entristezca mientras venia como se enfriaban las enchiladas que su nieto rechazó.

Sarita señala que le ha pedido a su hija que lleve a Jaimito a visitar a su otra abuela en días distintos para que su hijo llegue con el estómago vacío, y acepte sus alimentos:

“Yo ya le he dicho a mi hija que para evitar pleitos mejor lo lleve un fin allá y otro acá, pero también ya le advertí que entre semana me lo tiene que mandar para comer mínimo 3 veces porque a mí me gusta mucho hacerle de comer, y sentarme a ver como se alimenta para que crezca fuerte y sano”, relató.

Hernández reconoce que alguna veces tambien le ha hecho la maldad a la señora Juana de mandarle a Jaimito ya comido “para que sienta lo que es rechazar sus alimentos”: “para que te digo que no si si, cuando me toca verlo en las mañanas le preparo 20 guisos diferentes de los que le gustan, y se lo mando ya bien merendado a la señora Juana para que rechaza su comida y vea lo que se siente. Cuando Jaimito viene a verme antes de ir a visitar a su otra abuela no solo lo atasco de comida, si no que le doy su domingo (a escondidas, como si le estuviera pasando un sobre con droga para que nadie se entere) para que en el camino se compre una chucheria y llegue todavía más lleno, y no quiera comer nada de la señora Juana jijijijiji”, puntualizó con una picara sonrisa.

Por: Omar Ariel Cortes

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